Antes de divorciarte
Autor: Padre Alejandro Cortes Gonzalez-B.
Seguro crece cada dia, aumenta el numero de divorcios y no solo en los Estados Unidos, sino en paises como el nuestro, donde tenemos una estructura familiar mucho mas unida y sana. Por lo cual nunca estara de mas profundizar en esta triste realidad que, suele ser la puerta de escape de las crisis matrimoniales.
Una puerta de escape en un avion es algo que solamente en situaciones de gravedad excepcional debe usarse. Nadie haria un salto en pleno vuelo sin tener un motivo serio, y un entrenamiento proporcionado pues, por principio, tal accion se antoja suicida.
¿Puede usted imaginar algo mas triste para una persona casada que su conyuge le venga un maldito dia con que:
¡No soy feliz. . .!; ¡ya no te amo. . .!; ¡es imposible seguir viviendo asi. .!! Todos tenemos muy grabadas en nuestras retinas las escenas del derrumbamiento de las torres gemelas de Nueva York, pues esas son las imagenes graficas de lo que sucede en el alma de tanta gente cuando les dicen eso?.
Es decir, cuando le echan abajo las ilusiones que
durante años los habia mantenido luchando por el motivo que le daba sentido a sus vidas.
Las crisis de pareja suelen coincidir, o ser el resultado, de crisis personales: crisis de identidad, de inmadurez, crisis profesionales, economicas, ante la falta de cariño, atencion, comprension. Crisis ante la falta de reconocimiento al descubrir la desilusion provocada por las elevadas expectativas de la pareja, y que no se pueden satisfacer ya que no se es tan inteligente, bonita, educado, trabajador, cariñoso, tan solvente economicamente hablando, tan delgada,
. . . y es entonces cuando llegan a plantearse -seguido- la ruptura total, es decir: el divorcio.
La experiencia suele demostrar que la aniquilacion del vinculo matrimonial, solo se da en teoria pues querer hacer desaparecer si mas por un simple tramite legal, todas las expectativas de felicidad que llevaron a una pareja hasta el matrimonio es demasiada pretension. De hecho, esas expectativas se convierten en heridas supurantes que no cicatrizan con el paso del tiempo, pues suelen dejar en el alma un profundo y constante sentimiento de fracaso.
Cuando tengo que atender casos en los que la solucion parece inevitable, suelo cuestionar: ¿Pero vamos a ver, ¿en este momento hay prisa para decidir sobre el divorcio? y casi siempre la respuesta es: ¿Prisa? No, pero es que el o ella, ya no quiere esperar mas. De acuerdo pero, insisto, ¿Hay prisa? Si la respuesta sigue siendo: No, entonces sugiero aplazar mas la decision acordandome de una sabia premisa que dice: ¡Las cosas importante pueden esperar,
y las muy importantes deben esperar!.
Por otra parte, cuando una persona se halla ante la disyuntiva del divorcio, suele encontrarse en una situacion tecnicamente alterada, por lo cual los riesgos de error aumentan. De vez en cuando recibo correos electronicos que vale la pena guardar, y en uno de ellos venia esta enseñanza:
Recuerdo que un invierno mi padre necesitaba leña asi que busco un arbol muerto y lo corto pero luego, en la primavera, pudo darse cuenta, con gran tristeza, que al tronco marchito le brotaron retoños
Mi padre dijo: Estaba yo seguro de que ese arbol estaba muerto. Habia perdido todas las hojas en el invierno. Hacia tanto frio que las ramas se quebraban y caian como si no le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida. Pero ahora advierto que aun estaba con vida. Y volviendose hacia mi me aconsejo:
Nunca olvides esta importante leccion... Jamas cortes un arbol en invierno. Jamas tomes una decision negativa en tiempo adverso. Nunca tomes las mas importantes decisiones cuando estes en tu peor estado de animo. Espera. Se paciente.
La tormenta pasara Recuerda que la primavera volvera.
Hasta aqui no he mencionado las repercusiones que se dan en los hijos de quienes se divorcian. Sobre ellos se han escrito, y se podran seguir escribiendo muchos, y muy tristes libros.
Comentarios al autor alejandro@montereal.org.mx
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10 jun 2006 | 12:57 PM
dieliebe
Pues yo se lo dije así a mi ex-marido...
"Lo siento, no soy feliz, ya no te amo..."
Y que íbamos a hacer, aguantar? pues nos separamos... pero no fué una decisión tomada en un momento de arrebato, mi tiempo me costó decidirme, incluso tuve que pagar el vivir por una depresión antes de plantearle la separación... me casé para ser feliz, amar a mi marido y formar una familia, y cuando esto se me derrumbó, yo me derrumbé también.
10 jun 2006 | 04:49 PM
angelsinalas
Muy post amigo mío, por el cual más de uno se vá a sentir identificado te lo digo yo. Esas cosas no se toman a la ligera. Pero cuando ya no puedes convivir con esa persona bajo el mismo techo, y se hace imposible la convivencia, hay que tomar una determinación; y no es cuestión de prisa, pero tampoco es cuestión de alargar más el sufrimiento.
Saludos.
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